Los licopenos son pigmentos naturales que le confieren color rojizo a los alimentos. Pertenecen al grupo de los carotenos, pero en este caso, el licopeno no es precursor de vitamina A como sucede en otros casos.
Estos pigmentos se encuentran en la sandía, pomelos, ají morrón rojo,y la mayor cantidad la concentran los tomates. Esto es una muy buena noticia para todos, ya que el tomate es un fruto muy versátil y que, generalmente nos apetece a todos.
Los licopenos poseen función antioxidante por excelencia, es decir previenen el daño celular al neutralizar los radicales libres que se generan en procesos oxidativos. Cuando la cantidad de radicales libres excede a los agentes antioxidantes se pueden generar afecciones severas como aterosclerosis, inflamaciones, enfermedades pulmonares y múltiples tipos de cáncer.
Especialmente, se ha observado en investigaciones previas que el licopeno ejerce protección ante el cáncer de próstata y el infarto de miocardio.
El licopeno no puede ser producido en el interior de nuestro organismo, por lo tanto sólo lo podemos obtener mediante la ingesta de alimentos ricos en él. Los alimentos concentrados a base de tomate son una excelente fuente de este antioxidante, entre ellos, extracto de tomate, salsas de tomate, jugo de tomate o ketchup.
A continuación se describe el contenido de licopenos de algunos alimentos:
* 1 taza de sopa de tomate: 24.8 mg de licopenos
* 1/2 taza de salsa de tomate: 19.4 mg de licopenos
* 1/2 taza de tomate en lata: 11.8 mg de licopenos
* 1 taza de sandía: 7.8 mg de licopenos
* 2 cucharadas soperas de ketchup: 5.1 mg de licopenos
* 1 tomate mediano: 3.7 mg de licopenos
* 1/2 taza de pomelo: 1.8 mg de licopenos
A pesar de que aún no existe una dosis de licopeno establecida universalmente y considerada como saludable. Se ha observado que incluir al menos 1 tomate por día a nuestra dieta disminuye el riesgo de sufrir enfermedades, es decir, el licopeno ya ejerce su efecto antioxidante.
Debido a que el tomate se puede utilizar con facilidad en diferentes platos, no estamos obligados a pensar mucho a la hora de incluir licopenos a nuestra mesa familiar. Por eso considero que esta fruta (que acostumbramos a llamar verdura) es un pequeño alimento que esconde un gran tesoro para nuestra salud.
Los tomates Raf tienen mayor poder antioxidante:
La variedad de tomates denominada Raf (Resistentes a Fusarium) es considerada como el pata negra de los tomates. Su diferencia respecto a un tomate tradicional está en que la variedad Raf se cultiva en parte con agua de mar, y por tanto con un agua con mayor cantidad de minerales y condiciones más adversas.
Se ha observado que la variedad de tomate cultivada con agua salina tiene mayores niveles de ácido ascórbico (vitamina C), ácido lipoico y alfa tocoferol (vitamina E). El kit quid de la cuestión reside en que el agua salada utilizada para regar el tomate genera estrés a la planta, a lo que esta responde generando mayor cantidad de antioxidantes en los frutos germinados. De aqui que los tomates de la vega almeriense sean tan codiciados, además de por su admirable sabor, dulce por su alto contenido en azúcares.
Estas investigaciones, llevadas a cabo por un grupo de italianos, tenían por objeto establecer las propiedades de diferentes tipos de tomates para así sentar una base sobre qué tomate es más óptimo cultivar cuando una zona del planeta escasea de agua. Y se encontraron con estos resultados tan curiosos.
Si ya de por sí tomar una buena ración de tomate es buena, introducir esta variedad de tomate (aunque es algo más cara) nos dará un extra de antioxidantes, tan importantes en las personas que realizamos actividad física para combatir el envejecimiento celular por culpa de la oxidación.
Contra los radicales libres:
Y no, no es que luchemos en contra de una manifestación de jóvenes descarriados, que diría Jiménez Losantos… Los Radicales Libres son partículas que pueden acelerar nuestro envejecimiento celular, así como la degeneración de las mismas en el organismo.
Primero de todo, aclarar que los radicales libres son átomos con electrones libres que “roban” electrones a otras moléculas del organismo con tal de conseguir una estabilidad electroquímica. Este proceso, que dura tan sólo unos nanosegundos, puede producir gran daño a las otras células del cuerpo humano (un proceso que también se utiliza como defensa de virus y bacterias, dicho sea de paso).
Para conseguir neutralizar dicha acción de los radicales libres, el cuerpo humano necesita de los conocidos antioxidantes (y aquí es a lo que íbamos), partículas que anulan la oxidación producida por los primeros.
¿Cuáles son los antioxidantes más conocidos? Pues los alimentos que posean Provitamina A (Mango, Zanahoria y otro tipo de frutas de color rojizo), la Vitamina E (presente en espinacas o tomate), la ya comentada Vitamina C y el Selenio, que actúa junto a la Vitamina E (presente en carnes, pescados y cereales).
saludos.cruz!