Un día nos levantamos del suelo y volamos, subimos y subimos en las alturas y tanto lo hicimos, que la Luna tocamos. Ahora ya es rutina colgarse del espacio y andar, y reparar la nave de las estrellas dejando a nuestros pies las nubes, el aire y toda la Tierra. Es más de lo que se puede imaginar, y a pesar de todo lo vemos.
