Tan rara y sospechosa fue la actitud de la artista que los editores de la revista no saben si publicar o no la exclusiva que podría acabar con la carrera de la cantante.
De Britney Spears se puede esperar cualquier cosa. Aunque no deja de sorprender la última actividad con la prensa de la cantante norteamericana.
Porque tal como se había anunciado, la artista ofreció una entrevista a revista OK! en la que supuestamente hablaría de todos los temas que últimamente la han tenido en muchas portadas de los medios de farándula internacional.
Sin embargo, los editores de este medio no saben si publicar o no la charla que tuvieron con ella, porque consideran que las imágenes captadas podrían terminar con la carrera de la cantante.
Y es que durante la conversación, Britney tuvo un comportamiento totalmente extraño. Se levantó en varias oportunidades de su asiento para ir al baño y cada vez que regresó mostró un estado de ánimo diferente que no dejó de sorprender a sus interlocutores.
Según contó una fuente, en la sesión de fotos, Spears se hizo acompañar de su nueva mascota, el perrito London, que hizo sus necesidades en el suelo, episodio que motivó a la cantante, quien llevaba un hermoso vestido Chanel, a usar su propia ropa para limpiar la suciedad del animal, un hecho que dejó muy sorprendido a todos los presentes, que no lograban acreditar el espectáculo que estaban presenciando.
Pero aún faltaba. Porque la otrora reina del pop tenía más que mostrar. Porque según un testigo, después de comer pollo frito no encontró nada mejor que limpiar sus manos en otro vestido Gucci: "En un determinado momento ella estaba con los ojos volteados, como si estuviera muerta, nadie entendió por qué quiso conceder esa entrevista si se comportó tan extraña durante todo el tiempo", aseguró la fuente.