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Post Caperucita Roja - Por Bruno Betelheim [Ensayo]

Caperucita Roja - Por Bruno Betelheim [Ensayo]


Una niña pequeña, encantadora e inocente, devorada por un lobo es una imagen que se graba en la mente de manera indeleble. En ?Hansel y Gretel?, la bruja planeaba comerse a los niños; pero en ?Caperucita Roja? el lobo engulle realmente a la abuela y a la niña. Como ocurre con la mayoría de los cuentos de hadas, existen múltiples versiones de ?Caperucita Roja?. La más famosa es la de los hermanos Grimm, en la que la abuela y Caperucita resucitan y el lobo recibe el castigo que se merece.
Pero la historia del origen de este relato comienza con Perrault. En inglés, el título más popular es ?Little Red Riding Hood?, aunque el que le dieron los hermanos Grimm ?Little Red Cap? (1) es más apropiado. Sin embargo, Andrew Lang, uno de los estudiosos de cuentos más erudito, señala que, si todas las variantes de ?Caperucita Roja? terminara como la de Perrault, deberíamos haber relegado este relato al olvido (2). Este hubiese sido, probablemente, su destino si la versión de los hermanos Grimm no se hubiese convertido en uno de los cuentos de hadas más populares. Pero, puesto que la historia de este cuento empieza con Perrault, consideraremos primero y olvidaremos después, su contribución.

El relato de Perrault comienza como todas las otras versiones, contando que la abuela había hecho una caperucita roja para su nieta y por eso se la conocía con ese nombre. Un día, su madre mandó a Caperucita a llevar comida para su abuela, que se encontraba enferma. La niña tenía que atravesar el bosque, donde se encontró con el lobo. Éste no se atrevió a comérsela entonces porque el bosque estaba lleno de leñadores, así que le preguntó a Caperucita a dónde iba y ella se lo contó. El lobo quiso saber dónde vivía exactamente la abuelita y se marchó a toda prisa, mientras Caperucita se entretenía por el camino.

El lobo llegó a casa de la abuela fingiendo ser Caperucita y se comió inmediatamente a la anciana. En la historia de Perrault, el lobo no se disfraza de abuela, sino que simplemente se acuesta en su cama. Cuando llegó Caperucita, el lobo le pidió que se metiera en la cama con él. Ella se desnudó, se introdujo en el lecho y, entonces, sorprendida al ver a su abuela sin ropas, exclamó: ?¡Abuelita, qué piernas más largas tienes!? y el lobo contestó ?¡Para correr mejor!? Este breve diálogo, que no encontramos en la versión de los hermanos Grimm, va seguido de la famosa serie de preguntas acerca de las orejas, los ojos y los dientes de la abuela, hasta llegar a la última respuesta del lobo ?¡Para comerte mejor!?, ?y, al pronunciar estas palabras, el lobo malvado se arrojó sobre Caperucita Roja y se la comió.?

Muchas traducciones terminan al llegar a este punto, entre ellas la de Lang. Pero la versión original de Perrault continúa con un breve poema en el que se plantea la moraleja que debe extraerse de la historia: que las niñas no deben hacer caso del primero que se les acerque. Si lo hacen, no es de extrañar que el lobo las atrape y se las coma. En cuanto a los lobos, podemos encontrarlos de diversas especies: entre ellos, los más amables son los más peligrosos, especialmente los que siguen a las jovencitas por la calle, incluso hasta su casa. Perrault pretendía hacer algo más que entretener a los que leyeran sus relatos, quería enseñarles una lección moral muy concreta en cada uno de ellos. Por eso es comprensible que los modificara para conseguir su objetivo (3). Por desgracia, con estas variaciones despojó a los cuentos de hadas de gran parte de su significado. Tal como él cuenta la historia, nadie advirtió a Caperucita del peligro que corría si se entretenía por el camino, o si se apartaba del sendero adecuado. También, en la versión de Perrault resulta absurdo que el lobo se coma a la abuela que no había hecho daño a nadie.
La ?Caperucita? de Perrault pierde gran parte de su atractivo porque está muy claro que el lobo no es un animal de presa sino una metáfora, y esto deja apenas nada a la imaginación del oyente. Estas simplificaciones y una moraleja planteada directamente convierten a este posible cuento de hadas en un cuento con moraleja que revela hasta el más mínimo detalle. De esta manera, la imaginación del que escucha la historia no puede actuar atribuyéndole un significado personal. Aferrado a una interpretación racionalista del objetivo del cuento, Perrault procura dejarlo todo muy claro. Por ejemplo, cuando la niña se desnuda y se mete en la cama con el lobo y éste le dice que sus grandes brazos son para abrazarla mejor, la imaginación no puede añadir nada más. Podemos pensar que Caperucita es tonta o bien que quiere que la seduzcan porque, en respuesta a esta seducción tan evidente y directa, no hace ningún movimiento para escapar ni para oponerse a ello. En cualquier caso, no es un personaje con el que uno quiera identificarse. Con todos estos detalles, Caperucita Roja pasa de ser una niña ingenua y atractiva a la que se convence de que no haga caso de las advertencias de la madre y de que disfrute con lo que ella cree concientemente que son juegos inocentes, a ser poco más que una mujer que ha perdido la honra.

Si se detalla el significado que el cuento tiene para el niño, éste pierde su valor; y Perrault va aún más lejos, elabora este significado. Los verdaderos cuentos de hadas tienen significado a distintos niveles; sólo el niño puede saber cuáles son importantes para él en un momento dado. Al ir madurando, el niño descubre nuevos aspectos de estos cuentos populares y esto le confirma la idea de que ha llegado a una comprensión más madura, puesto que la misma historia le revela ahora mucho más que antes. Esto sólo puede suceder si no se le dice al niño, de manera didáctica, lo que se supone que transmite la historia, es decir sólo cuando el niño descubre espontánea e intuitivamente los significados de un cuento que hasta entonces habían permanecido ocultos. Gracias a este descubrimiento, un cuento deja de ser algo que se le había dado al niño para convertirse en algo que él ha creado en parte.

Los hermanos Grimm inventaron dos versiones más de esta historia, lo cual es muy extraño en ellos (4). En ambas, el título y el personaje se denominan ?Caperucita Roja?, debido a que la niña llevaba una caperucita de terciopelo rojo que le sentaba tan bien que no quería ponerse nada más.
La amenaza de ser devorado es el tema central de ?Caperucita Roja? y también de ?Hansel y Gretel?. Las mismas constelaciones psicológicas básicas, que se suceden en el desarrollo de toda persona, pueden dar lugar a los destinos y personalidades más diversos, según el resto de experiencias del individuo y de la manera en que las interprete en relación a sí mismo. Igualmente, un número limitado de temas básicos sirven en los cuentos para describir diferentes aspectos de la experiencia humana; todo depende de cómo se elabore este tema y del contexto que lo rodee. ?Hansel y Gretel? trata de las dificultades y ansiedades del niño que se ve obligado a abandonar su vinculación dependiente respecto de la madre y a liberarse de su fijación oral. ?Caperucita Roja? expresa algunos problemas cruciales que la niña en edad escolar debe resolver si las relaciones edípicas persisten en el inconsciente, lo que puede hacer que se enfrente arriesgadamente a la posibilidad de ser seducida.

En ambos cuentos, la casa del bosque y el hogar paterno son una misma cosa, pero experimentados de manera muy diferente debido a un cambio en la situación psicológica. En su propia casa, Caperucita, protegida por sus padres, es la niña sin problemas, que se encuentra en la pubertad y que puede salir fácilmente adelante. En casa de la abuela, que está enferma, la misma niña se ve indefensa e incapaz de evitar las consecuencias de su encuentro con el lobo.

?Hansel y Gretel? aferrados a su fijación oral, no piensan más que en comerse la casa que representa simbólicamente a la madre malvada que los ha abandonado (los ha obligado a marcharse de la casa); y no dudan en arrojar a la bruja a las llamas como si se tratara de comida. Caperucita, que ha superado ya su fijación oral, no tiene deseos orales destructivos. Psicológicamente, es enorme la distancia entre la fijación oral, transformada simbólicamente en canibalismo, que es el tema central de ?Hansel y Gretel? y la manera en que Caperucita castiga al lobo. El lobo de Caperucita es el seductor; no obstante, en lo que se refiere al contenido manifiesto de la historia, el lobo no hace más que lo que le parece natural, es decir, come para alimentarse. Y, por otra parte, también es normal que un hombre mate a un lobo, aunque el método usado en este cuento no es frecuente.

La casa de Caperucita no carece de nada y ella, puesto que ha pasado ya por la ansiedad oral, lo comparte gustosamente con la abuela, llevándole comida. Para Caperucita, el mundo que está más allá del hogar paterno no resulta un peligro amenazante a través del cual un niño no pueda abrirse paso. Fuera de su casa hay un camino seguro, del que su madre le advierte que no debe apartarse.
Mientras que Hansel y Gretel han de ser impulsados a salir fuera de casa, Caperucita lo hace voluntariamente. No le asusta el mundo externo pero reconoce lo atractivo que puede ser para ella. Y en esto, precisamente, radica el peligro. Si el mundo externo, más allá del hogar y de las tareas cotidianas, resulta demasiado seductor, puede inducir a actuar de nuevo según el principio del placer ?lo cual, suponemos, ha evitado Caperucita gracias a lo que sus padres le han enseñado a favor del principio de la realidad-, y así pueden presentarse encuentros que lleven incluso a la destrucción.

Esta incertidumbre entre principio de la realidad y principio del placer se afirma explícitamente cuando el lobo dice a Caperucita: ?Mira qué flores más bonitas hay por aquí. ¿Por qué no te fijas en las cosas bellas que hay a tu alrededor? Me parece que ni siquiera oyes los pajaritos que cantan. Pareces absorta y preocupada, como si te dirigieras a la escuela; en cambio, todo lo que te rodea es hermoso y alegre.? La madre de Caperucita ya había advertido a su hija de este conflicto entre hacer lo que a uno le gusta y lo que uno debe hacer, al decirle ?no te apartes del camino principal. Y cuando llegues a casa de abuela no te olvides de darle los buenos días y no empieces a curiosear por todos los rincones.? Así pues, la madre es conciente de la tendencia de Caperucita a apartarse del camino señalado y a espiar en los rincones para descubrir los secretos de los adultos.

Observamos la idea de que ?Caperucita Roja? trata de la ambivalencia infantil acerca de si vivir de acuerdo con el principio de la realidad o con el principio del placer en el hecho de que Caperucita deja de coger flores sólo ?cuando había reunido ya tantas que no podía llevarlas.? En ese momento Caperucita ?se acordó una vez más de la abuela y se dirigió a su casa.? Es decir, el ello sólo cede en su afán de buscar el placer cuando el coger flores deja de ser atractivo, y entonces es cuando Caperucita se da cuenta de sus obligaciones. (5)

Caperucita Roja es una niña que ya lucha con los problemas de la pubertad, para los que todavía no está preparada desde el punto de vista emocional, puesto que no ha vencido aún sus conflictos edípicos. Vemos que Caperucita es más madura que Hansel y Gretel por la actitud de duda ante las cosas que se encuentra por el mundo. Hansel y Gretel no se preguntan nada acerca de la casita de turrón ni investigan lo que hace la bruja. En cambio, Caperucita desea averiguarlo todo, cosa que vemos en la advertencia de su madre respecto a sus ganas de curiosear. Se da cuenta de que algo anda mal cuando ve que la abuela ?tiene un aspecto extraño?, pero el lobo, disfrazado, consigue engañarla. Caperucita Roja intenta comprender qué sucede cuando le pregunta a la abuela acerca de sus grandes orejas, cuando se fija en los grandes ojos y se sorprende ante las manos y la horrible boca. En este punto aparece una enumeración de cuatro sentidos: oído, vista, tacto y gusto; el niño que ha llegado a la pubertad se sirve de ellos para entender el mundo que le rodea.

?Caperucita Roja? , de forma simbólica, proyecta a la niña hacia los peligros de sus conflictos edípicos durante la pubertad y, luego, la libera de ellos, de manera que puede madurar libre de problemas. Los personajes maternos de la madre y la bruja, que eran tan importantes en ?Hansel y Gretel?, son insignificantes en ?Caperucita?, donde ni la madre ni la abuela pueden hacer nada; ni siquiera amenazar o proteger. En cambio, el personaje masculino es mucho más importante y está disociado en dos formas completamente opuestas: el seductor peligroso que, si se cede a sus deseos, se convierte en el destructor de la niña; y el personaje del padre, cazador, fuerte y responsable.
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"El arte por el arte es lo único que dignifica al hombre artista"
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